¿Qué son las emociones?
Las emociones o sentimientos son parte de nuestra vida y nos proporcionan la energía para resolver un problema o realizar una actividad nueva. En definitiva, actúan como resortes que nos impulsan a actuar para conseguir nuestros deseos y satisfacer nuestras necesidades.
Algunas de las reacciones fisiológicas que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras pueden adquirirse. Unas se aprenden por experiencia directa, como el miedo o la ira, pero la mayoría de las veces se aprende por observación de las personas de nuestro entorno.
¿Cuáles son las emociones básicas?
Las emociones se clasifican en positivas y negativas en función de su contribución al bienestar o al malestar.
Todas ellas cumplen funciones importantes para la supervivencia.
MIEDO: Lo sentimos ante un peligro (real o imaginario). Permite evitar un peligro y actuar con precaución.
SORPRESA: Sentimos sobresalto o asombro ante un ruido fuerte o ante una situación inesperada. Es un sentimiento que nos ayuda a orientarnos ante una situación nueva.
AVERSIÓN: Sentimos disgusto o asco hacia aquello que tenemos delante. Nos produce rechazo y solemos alejarnos.
IRA: Aparece cuando las cosas no salen como queremos o nos sentimos amenazados por algo o alguien. Resulta de utilidad cuando impulsa a hacer algo para resolver un problema o cambiar una situación difícil.
ALEGRÍA: La sentimos cuando conseguimos algún deseo o vemos cumplida alguna ilusión. Proporciona una agradable sensación de bienestar, de seguridad y energía.
TRISTEZA: Aparece ante la pérdida de algo importante o cuando nos han decepcionado. Nos motiva a pedir ayudar.
Emociones básicas y emociones sociales
–Emociones básicas
Grandes personajes de la historia como Descartes o Darwin, señalaron la existencia de emociones básicas, siendo abordado este tema desde múltiples argumentos provenientes de diferentes disciplinas. Pero quizás haya sido Ekman el autor que más ha defendido el carácter básico de algunas emociones a partir de sus características expresivas. Así reconocemos un pequeño grupo de emociones básicas: la ira, la tristeza, la alegría, el miedo, la sorpresa y el asco.
Estas emociones son formas genética-mente determinadas de respuesta a estímulos del entorno, es decir, son innatas y universales. Cada ser humano las posee dentro de su repertorio emocional, relacionándose cada una de ellas con un determinado correlato fisiológico.
Grandes personajes de la historia como Descartes o Darwin, señalaron la existencia de emociones básicas, siendo abordado este tema desde múltiples argumentos provenientes de diferentes disciplinas. Pero quizás haya sido Ekman el autor que más ha defendido el carácter básico de algunas emociones a partir de sus características expresivas. Así reconocemos un pequeño grupo de emociones básicas: la ira, la tristeza, la alegría, el miedo, la sorpresa y el asco.
Estas emociones son formas genética-mente determinadas de respuesta a estímulos del entorno, es decir, son innatas y universales. Cada ser humano las posee dentro de su repertorio emocional, relacionándose cada una de ellas con un determinado correlato fisiológico.
–Emociones sociales
Este tipo de emociones se desarrollan en un contexto de aprendizaje determinado, donde existen ciertas normas de socialización que favorecen y delimitan el desarrollo de dichas emociones. Entre ellas podemos encontrar a la vergüenza, la culpa, la aversión, la indignación, la envidia, etc.
Las emociones sociales son por lo tanto, combinaciones y modulaciones de las emociones básicas que han sido experimentadas y aprendidas por la persona.
Este tipo de emociones se desarrollan en un contexto de aprendizaje determinado, donde existen ciertas normas de socialización que favorecen y delimitan el desarrollo de dichas emociones. Entre ellas podemos encontrar a la vergüenza, la culpa, la aversión, la indignación, la envidia, etc.
Las emociones sociales son por lo tanto, combinaciones y modulaciones de las emociones básicas que han sido experimentadas y aprendidas por la persona.
La importancia de la regulación emocional
Muchos de los problemas a los que nos enfrentamos diariamente están afectados por fallos en los procesos de regulación de las emociones, teniendo consecuencias tanto personales como sociales, alterando en ocasiones nuestras rutinas diarias. Por ello es importante que aprendamos a desarrollar procesos de regulación emocional, es decir, aquellas capacidades que nos permitan manejar de una forma adecuada nuestras emociones ante las diferentes situaciones, como una expresión emocional adecuada a lo sucedido, la regulación de la impulsividad, el desarrollo de la tolerancia a la frustración y perseveración en el logro de nuestros objetivos, así como la capacidad de saber discriminar entre recompensas inmediatas y recompensas a largo plazo, entre otras.



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